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Critica de “Frozen II”, dirigida por Jennifer Lee y Chris Buck (2019)

60

Frozen 2 tiene que ver con la madurez de los personajes, de este amor que no ata sino que libera, pero no me dejó totalmente feliz.

Desde que salí de la sala de cine en 2014 después de ver Frozen: Una aventura congelada, empecé a fantasear con una segunda parte, con excusas para ver de nuevo a estos entrañables personajes. En el medio hubo muchos cortos, y ahora por fin Frozen II.
A pesar del hype que se fue creando alrededor de esta película y el entusiasmo que tenía por verla, días antes de poder verla me empecé a cuestionar sobre la necesidad de una segunda parte.

Frozen II nos trae nuevamente a Elsa, Ana, Kristoff, Olaf y Sven pero desde el primer momento podemos notar el crecimiento que hubo en ellos. En esta oportunidad lo que Elsa tiene que descubrir es el origen de sus poderes y además averiguar qué pasó con sus padres; pero esta vez Ana no está dispuesta a dejarla sola por lo que todos los personajes dejan Arendelle y se embarcan juntos a una nueva aventura.

Me gusta mucho esta nueva ola de princesas poderosas e independientes, que hasta dejan los vesidos y usan pantalones listas para enfrentar cualquier cosa por ellas mismas.
Kristoff, el interés romántico de Ana, apoya incondicionalmente a la princesa pero no interfiere, la acompaña y la espera, pero no es el héroe de su historia, ella misma lo es. Se da permiso de sentirse vulnerable ante la incertidumbre de no saber si Ana aceptará un “felices por siempre” con él. Me parece maravilloso ese mensaje de “no necesitas un príncipe que te rescate”, al contrario se pondera el amor fraternal y la amistad; e incluso así, las hermanas pelean sus propias batallas y si bien son el soporte la una de la otra, tienen un amor para nada dependiente.

Olaf sigue siendo mi personaje, a pesar de las críticas, él también tuvo cierto crecimiento y a pesar de seguir siendo ingenuo en muchas cosas le preocupan cosas un tanto filosóficas como el paso del tiempo y el cambio constante que nos atraviesa. Sigue siendo el alivio cómico pero además sigue siendo el mejor amigo que se puede pedir y de hecho volví a llorar en una de sus escenas al estilo “hay amigos por los que vale la pena derretirse”.
Esta segunda entrega de Frozen es bastante más oscura que la primera, un poco más densa y sin tantos momentos de comedia como la anterior, las canciones tampoco las sentí tan pegadizas y, si bien el tema “Into de unknown” terminas por querer gritarla por todos lados cuando salís de ver la peli, las demás canciones de la banda sonora son bastante olvidables.

Respecto a la pregunta de si realmente necesitábamos una segunda parte de Frozen, después de ver la cinta mi respuesta es que NO, me gustaba el final de la primera película; el final de Frozen 2 tiene que ver con la madurez de los personajes, de este amor que no ata sino que libera, pero no me dejó totalmente feliz. Además siento que los guionistas tampoco tenían claro lo que querían contar, en el film se valieron de muchos flashbacks de la cinta predecesora supongo que para llenar los 103min de duración pero hicieron que reconfirmara cuanto no necesitaba esta película.

A pesar de esto, visualmente es un sueño, los vestuarios de Ana y Elsa, sus peinados, los paisajes bellísimos, la paleta de colores que manejan, soy fan de esos aspectos de la película. Y también es muy entretenida y disfrutable, simplemente no cumplió mis expectativas y no considero que supere o iguale a la primera película.

Araceli Wesplate

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