Uncategorized

Critica de “Parasite” dirigida por Bong Joon-ho (2019)

100

La autodestrucción familiar

La autodestrucción familiar

El cine cambia y aunque el mercado siempre esconde malévolas intenciones, también se expande y eso sí que es una cuestión para celebrar. Al continente desembarca una de las películas del año, “Parasite”, dirigida por el excelente Bong Joo-oh, que aplica el humor negro, el drama y el suspenso a una familia desocupada que poco a poco se relaciona con otra adinerada.

El parásito, según su definición, es un organismo que vive a costa de otra especie, debilitándolo, aunque por lo general, nunca lo mata. Esto lo hace un ser, por instinto, inteligente y manipulador, ya que su supervivencia depende de ello. Si pasa desapercibido mejor aún, aunque en cualquier caso es una bomba de tiempo. Así de intrigante y tensa es la película surcoreana protagonizada por Song Kang-oh, Lee Sun-kyun, Cho Yeo-jeong, Choi Woo-shink y Park Sodam. Cada una de estas personas tiene una interpretación fantástica que evoluciona en un film impredecible en su género.

Conectarse al WiFi del vecino. Posiblemente no haya nada más contemporáneo que mejor identifique la idiosincrasia popular, sobre todo, la argentina. La sinopsis habla sobre una serie de sucesos desquiciados. Todo comienza por la amistad de uno de los protagonistas que ofrece un puesto de trabajo en una casa de la alta sociedad. Y aunque en los primeros planos se establezca, es en esta charla entre ambos compañeros a las afueras, donde vemos la verdadera desigualdad social. No hay una clase media fuerte, dejando una brecha muy grande entre la pobreza y los sectores de mayor poder adquisitivo en Corea del Sur. Las mentiras y los engaños arrancar rápidamente anticipando cada acción, que nunca es sincera, salvo tal vez en la escena final. El rencor es un motor fundamental para los personajes.

¿El fin justifica los medios? Es un debate casi milenario que ha dado insomnio a grandes pensadores. Boon Joo-oh hace una critica de las dos posibles respuestas y plantea una tercera posición. En el “si” deja en evidencia, un tanto exagerada, todo el daño que puede generar una persona con tal de posicionarse mejor económicamente. En el “no” podemos ver la conciencia y culpabilidad de los actos, cuando ya es demasiado tarde. Después sigue el “depende”, un limbo sincero en el cual la sociedad podría pararse, donde se quiere el propio beneficio haciendo daño a los otros pero ¿Y a los suyos?

Parasite parece deconstruir la familia ideal con “buenos valores” y nos remarca que somos, en gran medida, producto del seno de nuestro hogar. Plantea que el lugar de nacimiento no es elegido y los mandatos sutiles aparecen. En este juego de supervivencia, lo único importante es aparentar a toda costa, sin discriminar cuanto haya en la billetera. Tal vez nadie se tolera, pero conviven con la mejor mascara que pueden portar. Están atados a ella.

Es en este aspecto donde Parasite se convierte en la joya del año, que no se encasilla en géneros tradicionales. Tiene acción, drama, humor, suspenso, misterio. Hasta es realista pero tiene toques surrealistas. Se tildaría de paradójica pero no. Solo tiene su propia forma de ser y nunca te prepara para lo que sigue.

La dirección de cámara es precisa. No muy explosiva visualmente, aunque si tiene un impacto directo a la narrativa. El primer plano muestra unas medias secándose, en un sótano con una ventana al ras del suelo mientras de fondo podemos ver la basura de la calle. Lentamente hay un movimiento que nos posiciona frente al protagonista y al dilema de “no tener” WiFi. Todo ese lenguaje en tan solo 40 segundos. Esto será repetido sin caer en la sobre exposición y dejando sutiles imágenes que hablan por si solas.

Ya desde el poster podemos ver un sinfín de elementos que son pesados en la historia, literal y figurativamente, haciéndola una obra bien pensada. La música parece engañar la mayor parte de sentimientos y es un recurso muy inteligente. Un sonido alegre desestresa una escena con finalidades horribles.

“Parasite” es una montaña rusa que perturba pero deja un mensaje claro frente a la miseria humana. No pierde ritmo sino que lo aumenta. Su historia escala, siembra y converge en un clímax espectacular. Tiene una conclusión satisfactoria ya que te atrapa con su genialidad y ridiculez.

Luciano Capristi

Show More

Noticias relacionadas

Un comentario

Dejá un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close